......
La monotonía de mis palabras
Son ya la banalidad de mis emociones
Aquel te quiero en exceso
Es la boca amarga al despertar la mañana.
Tanto mirar nuestros rostros
Y sostenernos las manos
No hemos parpadeado desde hace tiempo
No podemos mirar nuestra belleza aun con los ojos callados….cerrados.
La sangre que destilaba
Es ahora una cicatriz dura, inpenetrable
Se ha convertido en piel
Y cubre todo lo que hemos sangrado por amarnos.
Son ya la banalidad de mis emociones
Aquel te quiero en exceso
Es la boca amarga al despertar la mañana.
Tanto mirar nuestros rostros
Y sostenernos las manos
No hemos parpadeado desde hace tiempo
No podemos mirar nuestra belleza aun con los ojos callados….cerrados.
La sangre que destilaba
Es ahora una cicatriz dura, inpenetrable
Se ha convertido en piel
Y cubre todo lo que hemos sangrado por amarnos.
